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Cerrado por vacaciones

Este blog estará cerrado por vacaciones hasta finales del mes de julio.

 

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Hace unos días veía la luz un nuevo portal de información religiosa en tres idiomas (italiano, inglés y español), Vatican Insider. Lo respaldan algunas de las firmas con más peso y solvencia de la información religiosa sobre la Iglesia católica: Andrea Tornielli, Marco Tossati, Giacomo Galeazzi, Andrés Beltramo, John L. Allen… El resultado no puede ser más prometedor por la calidad de los periodistas y lo plural de sus procedencias ideológicas.

Pues bien, uno de los primeros reportajes de dicho portal es el dedicado al arzobispo de Nueva York, Timothy Dolan, una de las figuras más interesantes y emergentes del episcopado mundial. “Es el hombre de la ortodoxia y el diálogo. Para saber cómo quiere moverse la Iglesia americana en el siglo XXI“- dice el artículo- “es preciso mirarlo a él“. El artículo está firmado por uno de los vaticanistas mejor informados, John L. Allen.

En la Iglesia católica hay más de 5000 obispos, y, teológicamente, todos tienen la misma dignidad como sucesores de los apóstoles. Sin embargo, si se piensa en el impacto real que tienen sobre el presente, algunos son más iguales que otros. Hoy día es difícil encontrar alguno como el arzobispo de Nueva York, Timothy Dolan. Para comprobarlo, basta con observar lo sucedido entre febrero de 2009 y junio de 2011:

  • 23 de febrero de 2009: El papa Benedicto XVi nombra a Dolan como 10º arzobispo de Nueva York, el púlpito más importante de la Iglesia americana.
  • 31 de mayo de 2010: El papa Benedicto XVI confiere a Dolan el encargo de Visitador Apostólico en Irlanda, para ayudar al Vaticano a transmitir un mensaje fuerte contra la impresionante ola de abusos sexuales en el país.
  • 16 de noviembre de 2010: Dolan es elegido presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos.
  • 5 de enero de 2011: Benedicto XVI nombra a Dolan miembro del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, un grupo selecto de obispos que gozan de la confianza más profunda del pontífice.
  • 20 de marzo de 2011: El famoso programa tlevisivo americano “60 minutos” dedica un entero segmento a la figura de Dolan, definiéndolo “el Papa americano”.
  • Junio de 2011: Dolan acompaña a Roma al programa “Today”, el telediario más seguido por los espectadores norteamericanos. El presentador describe a Dolan como el “máximo exponente de la Iglesia Católica en los Estados Unidos”, y un personaje “de enorme carisma, de una gran personalidad”.

El arzobispo Dolan tiene 61 años, y pronto entrará a formar parte del Colegio cardenalicio, convirtiéndose en uno de los más jóvenes obispos en hacerlo.

Comprender la figura de Dolan, de todos modos, no es sencillo. Es un personaje de múltiples facetas, que desde el primer encuentro seduce al interlocutor. Mide más de 1,80m, y su aspecto delata su amor por la buena mesa, el vino y los puros, por no hablar de su completo desinterés por el ejercicio físico. Unz voz portentosa, una risa estridente y una sonrisa de oreja a oreja que podría iluminar varias manzanas del centro de Manhattan. Tiene palabra fácil y es una de esas personas sociables que dan palmadas en la espalda y besan a los niños. Si Dolan no se hubiera convertido en un obispo católico, fácilmente podría haber sido senador o director general de una multinacional.

Además de su encanto personal y su conocimiento profundo de los medios de comunicación, lo que hace a Dolan interesante a los ojos de los católicos de todo el mundo es que representa la apoteosis de una de las alternativas para el futuro de la Iglesia: la “ortodoxia afirmativa”.

A lo largo de los últimos cincuenta años, los periodistas han interpretado el catolicismo en términos de lucha entre derecha e izquierda. Después de más de 30 años de elección de obispos de parte del papa Juan Pablo II y Benedicto XVI, la lucha se ha agotado en favor de las posturas vaticanas.

La verdadera batalla por el futuro asiste a la confrontación entre las distintas corrientes de la parte netamente conservadora: un choque entre tradicionalistas que ven el mundo externo como una amenaza, y los evangelistas que lo conciben como una tierra de misión.

En este pulso, Dolan encarna la interpretación abierta y positiva del espíritu conservador del catolicismo, que podríamos definir como ortodoxia afirmativa. Ambos términos son importantes: es ortodoxo en el sentido que se trata de una defensa tenaz del pensamiento, el discurso y la práctica católica. Y afirmativo en el sentido que muestra la identidad católica en clave positiva. El acento recae sobre lo que el catolicismo abraza y afirma, en los “sí”, más que en aquello a lo que se opone y condena.

Dolan es promotor de una visión que une ortodoxia y diálogo, una ortodoxia afirmativa. Nadie puede poner en duda su devoción por la doctrina católica. Pero de todos modos es bien conocida la convicción profunda de Dolan, de que no existen problemas que no puedan resolverse ante una jarra de cerveza, después de una tranquila conversación. Si Dolan tuviera que elegir entre reconciliación y recriminación, ciertamente elegiría la primera.

A pesar de las claras diferencias con la Casa Blanca, Dolan se reunió con Barack Obama tras bambalinas y dice que admira la mesura del presidenteSi bien los obispos tuvieron amargos choques con la asociación de hospitales católicos en Estados Unidos sobre la reforma del sistema sanitario, Dolan mantuvo siempre abiertas las líneas de comunicación. Generalmente se opone a la prohibición del acceso la comunión a políticos católicos a favor del aborto, ya que prefiere cambiar corazones a golpear cabezas. Dice que apoya totalmente el diálogo y que, en principio, no hay persona alguna con la que no se reuniría.

Si prevalece la ortodoxia afirmativa en el catolicismo, el arzobispo de Nueva York Timothy Dolan será, en gran parte, una de las razones de este triunfo.

En el siglo XV, en una pequeña aldea cercana a Nürenberg, vivía una familia con 12 hijos. Para poner pan en la mesa para todos, el padre trabajaba casi 18 horas diarias en las minas de carbón, y en cualquier otra cosa que se presentara. Dos de sus hijos tenían un sueño: querían dedicarse a la pintura. Pero sabían que su padre jamás podría enviar a ninguno de ellos a estudiar a la Academia. Después de muchas noches de conversaciones calladas, los dos hermanos llegaron a un acuerdo. Lanzarían al aire una moneda, y el perdedor trabajaría en las minas para pagar los estudios al que ganara… Al terminar los estudios, el ganador pagaría entonces los estudios al que quedara en casa con la venta de sus obras. Así, los dos hermanos podrían ser artistas.

Lanzaron al aire la moneda un domingo al salir de la iglesia. Uno de ellos llamado Alberto Durero, ganó y se fue a estudiar a Nüremberg. Entonces, el otro hermano comenzó el peligroso trabajo en las minas, donde permaneció durante los siguientes cuatro años para costear los estudios de su hermano, que desde el primer momento fue toda una sensación en la Academia. Los grabados de Alberto, sus tallados y sus óleos llegaron a ser mucho mejores que los de muchos de sus profesores, y para el momento de su graduación, ya había comenzado a ganar considerables sumas con las ventas de su arte.

Cuando el joven artista regresó a su aldea, la familia Durero se reunió para una cena festiva en su honor. Al finalizar la memorable velada, Alberto se puso de pie, y propuso un brindis por su hermano querido, que tanto se había sacrificado trabajando en las minas para hacer sus estudios una realidad. Y dijo:

– “Ahora, hermano mío, es tu turno. Ahora puedes ir a Nüremberg a perseguir tus sueños, que yo me haré cargo de todos tus gastos.”

Todos los ojos se volvieron llenos de expectativa hacia el rincón de la mesa que ocupaba su hermano. Pero éste, con el rostro empapado en lágrimas, se puso en pie y dijo suavemente:

– “No, hermano, no puedo ir a Nüremberg. Es muy tarde para mí. Estos cuatro años de trabajo en las minas han destruido mis manos. Cada hueso de mis dedos de ha roto al menos una vez, y la artritis en mi mano derecha ha avanzado tanto que hasta me costó trabajo levantar la copa durante tu brindis. No podría trabajar con delicadas líneas el compás o el pergamino, y no podría manejar la pluma ni el pincel. No, hermano, para mí ya es tarde. Pero soy feliz de que mis manos deformes hayan servido para que las tuyas ahora hayan cumplido su sueño.”

Han pasado casi 500 años desde ese día. Hoy los grabados, óleos, acuarelas, tallas y demás obras de Albretch Durero pueden ser vistos en museos alrededor de todo el mundo. Pero seguramente usted, como la mayoría de las personas, sólo recuerde uno. Seguramente hasta lo tenga en su oficina o en su casa. Es el lienzo en el que un día, para rendir homenaje al sacrificio de su hermano, Alberto Durero dibujó las manos maltratadas de su hermano, con las palmas unidas y los dedos apuntando al cielo. Llamó a esta poderosa obra simplemente “Manos” pero el mundo entero abrió de inmediato su corazón a su obra de arte y se le cambió el nombre por el de “manos que oran”.

La próxima vez que veas una copia de esa obra, mírala bien. Y ojalá que sirva para que, cuando te sientas demasiado orgulloso de lo que haces, y muy lleno de ti mismo, recuerdes que en la vida ¡nadie nunca triunfa sólo!

Testimonio de conversión del actor y cantante mejicano Eduardo Verástegui:

 

Es ya una cita tradicional en Granada para dar la bienvenida a la primavera: el macrobotellón que en su última convocatoria ha reunido a más de 25.000 jóvenes. Y esto es lo que escribía Antonio Burgos el 30 de marzo en su artículo de opinión en el diario ABC:

LLEGAN convocados por las redes sociales, el trasmallo que tiene apresado en su copo a medio mundo, y que lo mismo convocan a la revolución en Túnez que citan a la mayor borrachera colectiva que vieron los siglos. La cosa va del libro mayor de las imbecilidades: los récords Guinnes. Cada primavera las redes sociales andan pidiendo escaleras para que tal ciudad supere a la otra en borrachos del Macrobotellón. Es como la Olimpiada Matemática, pero con cubatas y calimochos, a ver quién reúne en un descampado a un mayor número de jóvenes aficionados a ponerse como una cuba en el menor tiempo posible y al menor costo.

El año pasado se trataba de ganarle a Granada, que había reunido en su Botellona de Primavera no sé cuántos miles de hígados apuntados a la cirrosis. Este año no sé si habrá ganado Granada, si Málaga o si Sevilla. Y supongo que al norte de Despeñaperros también se habrá entablado esta primaveral Championlí de la juvenil borrachería callejera y colectiva, el tristísimo espectáculo de las chavalas completamente ciegas de alcohol manoseadas por los donjuanes beodos, las ambulancias con sus sirenas llevándose a los héroes del coma etílico. En Sevilla, además, ha habido el habitual fin de fiesta: la absurda muerte de un muchacho, apuñalado. La madre ha contado: «Me pidió diez euros y me dijo que se iba con los amigos. A las 10 de la noche me llamaron del hospital para decirme que estaba muerto». Tan borrachos estaban los testigos interrogados por la Policía que no recuerdan nada.

Y además de borrachos, guarros. Los practicantes del deporte de la botellona no conocen por lo visto el uso de las papeleras. Van tirando al suelo las botellas conforme se las beben, los plásticos de los espumosos con los que mezclan el alcohol, los vasos desechables, las bolsas de las tiendas de conveniencia en las que traen los cubitos de hielo. Es tan alto el nivel cívico de estos chavales, que cada botellona acaba en estercolero. Y son tan ecologistas que todo cuanto arrojan es plástico puro. El éxito de las botellonas suele medirse por lo que cuesta a los ayuntamientos limpiar lo que han ensuciado estas hordas guarrísimas: en Granada se han tenido que gastar 7.000 euros en limpiar tanta cochambre mezclada, obviamente, con las vomiteras de los campeones del cubata; en Sevilla han sido 15.000 los euros que ha costado al ayuntamiento. Operación que me recuerda lo que le pasó a aquel veraneante que, temprano en la playa, observaba cómo las máquinas de limpieza retiraban las basuras de la arena. Se le acercó un turista sueco que hablaba bastante bien el español y le dijo:

—Se ve que España es un país rico que puede limpiar todos los días lo que ensucia la gente. En Suecia, como no somos tan ricos, nadie tira un papel al suelo, porque no podemos gastarnos ese dinero en limpiar las basuras.

Mirando cómo quedan los descampados de las tristes botellonas que reciben a la primavera, el sueco de la playa deduciría que España está que lo tira de esplendor económico.

¿Qué es lo que está pasando aquí? ¿Qué educación está recibiendo esta chavalería que como no se emborrache dice que no se divierte? ¿Por qué tanta cruzada contra el tabaco y tanta permisividad para estas etílicas Ciudades sin Ley de las botellonas? Estamos creando una generación de alcohólicos…con los pulmones sanísimos por las leyes antitabaco.

Sin lugar a dudas, este artículo debería hacernos pensar a todos los que nos preocupan los jóvenes y su educación. También en Becerril.

El test de la golosina

Un niño, una golosina y una cámara oculta. El niño puede comer inmediatamente la golosina, si quiere. Pero si espera hasta el final, se le dará otra. ¿Será capaz de vencer la tentación, sobreponerse y esperar, para conseguir un premio doble?

Muchas veces en la vida nos encontramos ante el dilema de satisfacer inmediatamente nuestros deseos, o controlarlos para obtener una ganancia mayor.

¿Quién es más persona, quién es más maduro, quién es más feliz: el que hace aquello que quiere, cuando y como quiere, o el que sabe esperar y privarse de un bien menor para alcanzar un bien mayor? El debate está abierto…

Hija biológica de madre adolescente, adoptada a los seis meses en una familia numerosa, retada cada día por sus piernas, que no la sostienen… Miriam Fernández, a los 20 años, ha hecho realidad su sueño de sacar un disco, que está por ahora en ITunes y en las librerías San Pablo.

En él canta a la esperanza, a su padre fallecido, a las embarazadas asustadas, a la vida. Le precede un dato: 1,6 millones de reproducciones en YouTube de la canción que interpretó la noche que ganó el concurso televisivo «Tú sí que vales». Miriam ha escrito todas las letras de «Bailando bajo la lluvia», un álbum que gustará mucho a las adolescentes, con unos textos que devolverán las ganas de vivir a más de una persona asustada o triste.

Las estadísticas dicen que la mayoría de adolescentes pierden la fe, entre los 12 y 18 años. ¿Qué les dirías?

Sólo puedo hablar de mi experiencia. En mi vida he pasado momentos duros, como la muerte de mi padre y la de mi hermano. Son momentos de preguntarle a Dios «¿por qué?» Pero al final de todas las oscuridades siempre he visto luz, he visto que todo sirve para algo, que Dios no manda nada que no podamos soportar. Todos tenemos dones para servir a los demás. En mi disco canto: «siempre hay algo mejor por llegar». Hay momentos en que digo; «Dios, este asunto lo pongo en tus manos», y eso me da fuerza. Dios está ahí, no quiere nada malo para nadie. En esta sociedad, y a estas edades, hay que seguir creyendo.

¿Perteneces a algún movimiento católico?

No, a ninguno. Estuve cuatro años en un colegio del Opus Dei, y algunas cosas que aprendí allí las he llevado a mi vida. Que el trabajo hace santo, es verdad. Que hay que ser constante. También estuve en colegios de monjas, y en ellos aprendí más cosas que me sirven.

Dicen que los de tu edad son «la generación de la música de fondo». ¿Distrae la música de lo importante?

Sí, pero no sólo a los jóvenes. Cierta música es sólo negocio. Quisiera que mi música, aunque es movida, sirviese también para hacer silencio y reflexionar. A veces se infravalora la música, sacan a la cantante con menos ropa y buscan llegar a los jóvenes sin decir nada. Eso es un error.

¿Qué piensas del caso de Hannah Montana, ahora tan erotizada?

Empezó en Disney, era un modelo para niños y niñas, y la quisieron cambiar, romper con el público infantil, y pasó de ser ejemplo para niñas a llevar un corsé negro enseñando lo que no hace falta para ser cantante. Como si eso fuera lo que vende en la sociedad. Yo he dicho a mis amigos que no dejen que se me suba nada a la cabeza. Si una discográfica me ofreciese triunfar, pero sin dejarme componer mis letras y cambiándome la imagen, les diría que no.

¿Escuchas música cristiana?

No, escucho pop. Pero de niña cantaba en el coro de la parroquia. La música fue mi salvación en una infancia dura, cuando otros niños se reían de mí. Seguí cantando y vi que no es lo mismo cantar porque sí que hacerlo sabiendo que así ayudas a los demás.

Has apoyado las campañas pro vida del Foro de la Familia. ¿Te ha dado problemas?

Comentarios negativos a mis canciones en las redes sociales. «No deberías estar tan posicionada», me dicen. Pero defender la vida es una cuestión humana, no política. Digo «no al aborto», pero más aún digo «sí a la vida». Eso me cerrará algunas puertas, y quizá abra otras. Si una embarazada escucha mis canciones y le dan esperanza y eso salva a su hijo, todas las críticas me habrán dado igual

Su madre biológica, «sin nadie a su favor», la tuvo con 17 años, y la dio en adopción con 6 meses. Ella está agradecida de no haber sido abortada, aunque tuviese parálisis cerebral. «Los médicos decían que a los 15 años no caminaría, sólo me arrastraría, pero hoy camino con ayuda de un andador», explica. Ha crecido con cinco hermanos. La muerte reciente de su padre y de uno de sus hermanos ha supuesto una prueba, pero no se rinde. Canta desde niña, ganó el concurso «Tú sí que vales» en televisión y defiende la vida siempre.

Con esta canción, compuesta por ella misma, Miriam Fernández ganó el concurso “Tú sí que vales”, de Telecinco.

¡Gracias, Miriam, por ayudarnos a mantener la esperanza en la vida!

Fuente: La Razón

Celebramos este fin de semana el día del Seminario, que este año tiene como lema “El sacerdote, don de Dios para el mundo“. En nuestros Seminarios de Palencia estudian 21 adolescentes y jóvenes: 18 en el Seminario Menor san Juan de Ávila y 3 en el Seminario Conciliar san José. El último año se ha ordenado 1 sacerdote.

Esta jornada es importante, ya que en ella la comunidad cristiana puede caer en la cuenta y valorar la importancia de los sacerdotes en la vida de la Iglesia. Más allá de sus distintas opiniones y formas de ser, los sacerdotes hacen posible, por medio de la eucaristía, que Jesús siga haciéndose presente entre nosotros, y por medio de la reconciliación nos acerca su misericordia entrañable.

En el video que encabeza este artículo se explica de un modo sencillo y claro en qué consiste el ministerio de los sacerdotes, ser “puente” entre Dios y los hombres que le buscan.

En este día, demos gracias a Dios por todos los sacerdotes que conozcamos y pidámosle que suscite nuevas vocaciones entre nuestros jóvenes, al servicio de la Iglesia y de los hombres.

En los siguientes links puedes descargarte algunos de los materiales del día del Seminario: Guión litúrgico, catequesis para sacerdotes, catequesis para jóvenes, catequesis para niños, estadísticas de los Seminarios Mayores 2011.

El último número (717) de la revista de actualidad religiosa Alfa y Omega recoge en su portada la tabla de Pedro Berruguete “La natividad de Cristo”, que se puede contemplar en el museo parroquial de santa María, de Becerril de Campos.

Para los habitantes de Becerril es un orgullo y un privilegio que su rico patrimonio artístico y religioso sea conocido por todos los españoles.

La redacción de la revista, dependiente del arzobispado de Madrid, se puso en contacto con la parroquia de Becerril, que se encargó de fotografiar todas las obras depositadas en el museo que hacían referencia a la natividad de Cristo. Entre todas las fotografías, la elegida fue la tabla de Pedro Berruguete, ilustre pintor palentino y uno de los introductores del renacimiento en España.

Esperamos que muchos visitantes se animen a contemplar en directo los tesoros de Becerril.

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