Category: Doctrina Social de la Iglesia


Se ha realizado recientemente un estudio bastante particular, dirigido por Ali Ahmed de la Linneus University y Osvaldo Salas, de la universidad de Goteborg, Los dos investigadores han demostrado que las personas tienden a comportarse de una manera mejor  si experimentan o han estado educados en pensamientos e ideas religosas. El tema es, evidentemente, de un interés máximo, porque la cultura laicista busca continuamente el enfrentamiento con la Iglesia católica y vincula la fe religiosa con conductas violentas, intransigentes y totalitarias.

224 estudiantes de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, en Chile, han sido sometidos a una entrevista a través de dos exámenes clásicos para examinar sus niveles de “generosidad” y “egoísmo”, mediantes dos pruebas, llamadas “Dictator Game” y “Prisoner’s Dilemma”. El primer test mide el grado de altruismo, mientras que el segundo evalúa la capacidad de cooperación. Las personas que habían recibido una educación religiosa tendían a ser más generosos y cooperativos, independientemente del hecho de concebirse como creyentes.

Los investigadores han propuesto dos posibles interpretaciones de los resultados:

  1. Sentir la presencia de Dios estimula a las personas a portarse bien. Si esto es verdad, los no religiosos deben tener algún tipo de instinto sobre la existencia de Dios, debida quizá a su educación y su biología.
  2. Una educación religiosa promueve los comportamientos pro-sociles. Válido y aceptado también para los no creyentes.
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Hace unos días veía la luz un nuevo portal de información religiosa en tres idiomas (italiano, inglés y español), Vatican Insider. Lo respaldan algunas de las firmas con más peso y solvencia de la información religiosa sobre la Iglesia católica: Andrea Tornielli, Marco Tossati, Giacomo Galeazzi, Andrés Beltramo, John L. Allen… El resultado no puede ser más prometedor por la calidad de los periodistas y lo plural de sus procedencias ideológicas.

Pues bien, uno de los primeros reportajes de dicho portal es el dedicado al arzobispo de Nueva York, Timothy Dolan, una de las figuras más interesantes y emergentes del episcopado mundial. “Es el hombre de la ortodoxia y el diálogo. Para saber cómo quiere moverse la Iglesia americana en el siglo XXI“- dice el artículo- “es preciso mirarlo a él“. El artículo está firmado por uno de los vaticanistas mejor informados, John L. Allen.

En la Iglesia católica hay más de 5000 obispos, y, teológicamente, todos tienen la misma dignidad como sucesores de los apóstoles. Sin embargo, si se piensa en el impacto real que tienen sobre el presente, algunos son más iguales que otros. Hoy día es difícil encontrar alguno como el arzobispo de Nueva York, Timothy Dolan. Para comprobarlo, basta con observar lo sucedido entre febrero de 2009 y junio de 2011:

  • 23 de febrero de 2009: El papa Benedicto XVi nombra a Dolan como 10º arzobispo de Nueva York, el púlpito más importante de la Iglesia americana.
  • 31 de mayo de 2010: El papa Benedicto XVI confiere a Dolan el encargo de Visitador Apostólico en Irlanda, para ayudar al Vaticano a transmitir un mensaje fuerte contra la impresionante ola de abusos sexuales en el país.
  • 16 de noviembre de 2010: Dolan es elegido presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos.
  • 5 de enero de 2011: Benedicto XVI nombra a Dolan miembro del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, un grupo selecto de obispos que gozan de la confianza más profunda del pontífice.
  • 20 de marzo de 2011: El famoso programa tlevisivo americano “60 minutos” dedica un entero segmento a la figura de Dolan, definiéndolo “el Papa americano”.
  • Junio de 2011: Dolan acompaña a Roma al programa “Today”, el telediario más seguido por los espectadores norteamericanos. El presentador describe a Dolan como el “máximo exponente de la Iglesia Católica en los Estados Unidos”, y un personaje “de enorme carisma, de una gran personalidad”.

El arzobispo Dolan tiene 61 años, y pronto entrará a formar parte del Colegio cardenalicio, convirtiéndose en uno de los más jóvenes obispos en hacerlo.

Comprender la figura de Dolan, de todos modos, no es sencillo. Es un personaje de múltiples facetas, que desde el primer encuentro seduce al interlocutor. Mide más de 1,80m, y su aspecto delata su amor por la buena mesa, el vino y los puros, por no hablar de su completo desinterés por el ejercicio físico. Unz voz portentosa, una risa estridente y una sonrisa de oreja a oreja que podría iluminar varias manzanas del centro de Manhattan. Tiene palabra fácil y es una de esas personas sociables que dan palmadas en la espalda y besan a los niños. Si Dolan no se hubiera convertido en un obispo católico, fácilmente podría haber sido senador o director general de una multinacional.

Además de su encanto personal y su conocimiento profundo de los medios de comunicación, lo que hace a Dolan interesante a los ojos de los católicos de todo el mundo es que representa la apoteosis de una de las alternativas para el futuro de la Iglesia: la “ortodoxia afirmativa”.

A lo largo de los últimos cincuenta años, los periodistas han interpretado el catolicismo en términos de lucha entre derecha e izquierda. Después de más de 30 años de elección de obispos de parte del papa Juan Pablo II y Benedicto XVI, la lucha se ha agotado en favor de las posturas vaticanas.

La verdadera batalla por el futuro asiste a la confrontación entre las distintas corrientes de la parte netamente conservadora: un choque entre tradicionalistas que ven el mundo externo como una amenaza, y los evangelistas que lo conciben como una tierra de misión.

En este pulso, Dolan encarna la interpretación abierta y positiva del espíritu conservador del catolicismo, que podríamos definir como ortodoxia afirmativa. Ambos términos son importantes: es ortodoxo en el sentido que se trata de una defensa tenaz del pensamiento, el discurso y la práctica católica. Y afirmativo en el sentido que muestra la identidad católica en clave positiva. El acento recae sobre lo que el catolicismo abraza y afirma, en los “sí”, más que en aquello a lo que se opone y condena.

Dolan es promotor de una visión que une ortodoxia y diálogo, una ortodoxia afirmativa. Nadie puede poner en duda su devoción por la doctrina católica. Pero de todos modos es bien conocida la convicción profunda de Dolan, de que no existen problemas que no puedan resolverse ante una jarra de cerveza, después de una tranquila conversación. Si Dolan tuviera que elegir entre reconciliación y recriminación, ciertamente elegiría la primera.

A pesar de las claras diferencias con la Casa Blanca, Dolan se reunió con Barack Obama tras bambalinas y dice que admira la mesura del presidenteSi bien los obispos tuvieron amargos choques con la asociación de hospitales católicos en Estados Unidos sobre la reforma del sistema sanitario, Dolan mantuvo siempre abiertas las líneas de comunicación. Generalmente se opone a la prohibición del acceso la comunión a políticos católicos a favor del aborto, ya que prefiere cambiar corazones a golpear cabezas. Dice que apoya totalmente el diálogo y que, en principio, no hay persona alguna con la que no se reuniría.

Si prevalece la ortodoxia afirmativa en el catolicismo, el arzobispo de Nueva York Timothy Dolan será, en gran parte, una de las razones de este triunfo.

Hungría aprueba una Constitución pro vida que reconoce las raíces cristianas del país

El pasado 18 de abril entró en vigor una nueva Constitución en Hungría, aprobada por casi todas las fuerzas políticas presentes en el Parlamento (262 votos a favor y 44 en contra).

La nueva carta magna habla de Hungría como una nación “fundada sobre los valores cristianos“, y recuerda el papel crucial desempeñado por san Esteban en la historia del país, bajo cuyo mandato los pueblos magiares se convirtieron al cristianismo:  «Estamos orgullosos de que hace mil años nuestro rey  san Esteban haya fundado el estado húngaro sobre cimientos sólidos, haciendo de nuestro país parte de la Europa cristiana, y reconocemos el rol que el cristianismo ha tenido en la conservación de nuestra nación». Además, la Constitución consagra el valor de la vida, a proteger desde la concepción. Otro importante añadido es la promoción de la familia, entendida como la unión en matrimonio entre un hombre y una mujer.

La Unión Europea, tan democrática y respetuosa con las decisiones autónomas de los estados miembros, ha ejercido tremendas presiones durante el proceso de elaboración de la Constitución para que dichos “valores” fuesen eliminados del proyecto de carta magna, acusando a los húngaros de querer promover visiones discriminatorias y oscurantistas. Sin embargo, se ha demostrado que no existe en la Constitución húngara ninguna violación de los tratados y de la normativa comunitaria, y la Comisión Europea ha tenido que dar luz verde a la aprobación del texto, desoyendo las presiones constantes de los lobbys laicistas y feministas.

Tras la aprobación de la Constitución, se ha desencadenado el histerismo entre las élites europeas de Bruselas que tratan de promover el relativismo ético y una Europa sin raíces, lanzando todo tipo de acusaciones a las autoridades húngaras: homofobia, nacionalismo, discriminación, intolerancia, autoritarismo, fundamentalismo religioso, lejanía respecto a los verdaderos valores europeos…

Por si no bastara la osadía de los húngaros al aprobar una Constitución sin consultar o doblegarse a los dictados de los burócratas de Bruselas, la gota que ha colmado el vaso ha tenido lugar el pasado mes de mayo. El gobierno de Budapest ha puesto en marcha una campaña financiada con fondos europeos que tiene como objetivo favorecer la natalidad y luchar contra el aborto promoviendo la adopción de los niños. El lema de dicha campaña es: ¡Hadd Eljek! ¡Déjame vivir!

La Comisaria Europea de Justicia, la luxemburguesa Viviane Reding del Partido Popular Social Cristiano (-lo de cristiano es un decir-), ha dicho que la campaña “va contra de los valores europeos”.

En contra de los valores europeos…

De pronto, Viviane Reding ha dicho que los fondos de la Unión Europea no pueden usarse para campañas pro vida o contra el aborto: “esta iniciativa no está en la línea con los proyectos presentados por las autoridades húngaras para recibir fondos de Bruselas. Los estados miembros no pueden usar fondos comunitarios para hacer publicidad contra el aborto. Por eso la Unión Europea ha solicitado a Budapest la retirada de todos los carteles de la campaña, si no quiere sufrir sanciones financieras“. Y termina con una sutil amenaza: “Pondremos en marcha procedimientos para liquidar el acuerdo, y sacaremos las conclusiones oportunas, también en términos financieros“. Por si no se ha entendido aún, la eurodiputada socialista francesa Sylvie Guillaume lo deja bien claro: “Usar los fondos de la Unión Europea para promover campañas anto-aborto es un abuso, incompatible con los valores europeos”.

¿De dónde partieron las denuncias contra la campaña húngara?

El pasado 28 de mayo se celebró la Jornada Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, en la cual dos importantes lobbys abortistas, el European Women’s Lobby (EWL) y Planned Parenthood Federation European Network publicaron un comunicado de prensa en el cual se denunciaba la recién nacida Constitución húngara, que entrará en vigor el 1 de enero de 2012. Según estas organizaciones, la carta magna húngara es culpable de lesionar los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.

Pero ¿qué dice en realidad la Constitución húngara que ponga tan furiosas a las feministas abortistas? El artículo denunciado es el segundo, que reza: “Todos los ciudadanos tienen derecho a la vida y a la dignidad humana. La vida del feto es un bien a proteger desde la concepción“. Eva Fager, vicepresidente del EWL, ha suplicado la intervención de Bruselas contra Budapest en estos términos: “Esperamos que la Unión Europea controle atentamente a cada uno de los estados miembros y actúe para asegurar el respeto de los derechos humanos de las mujeres, incluidos los sexuales“. Elisabeth Bennour, de la multinacional abortista Planned Parenthood, contrataca: “La respuesta a estos ataques debe venir de todos los que creen que las mujeres tienen un derecho inalienable al propio cuerpo, en una sociedad igualitaria, democrática y secular “.

En definitiva, lo sucedido en Hungría ha obligado a los vértices de la Unión Europea a quitarse la máscara: los verdaderos o presuntos derechos que se quieren promover son sólo los de las personas ya nacidas, y quien dicta la agenda política en Europa hoy es el feminismo radical, con las reivindicaciones libertarias del 68.

Curiosamente, los grandes medios de comunicación han guardado un sospechoso silencio sobre el caso, que hemos conocido sólo a través de algunas webs extranjeras y asociaciones civiles como Hazte Oír. En definitiva, todo esto lo tendremos presente en las próximas elecciones al Parlamento Europeo.

Una de las películas más terroríficas de la historia del cine es “El exorcista”, estrenada en 1973. En ella se cuenta la posesión diabólica de Regan McNeill, una niña de doce años, y los exorcismos a los que fue sometida para intentar liberarla.

Una de las escenas más impresionantes de ésta y otras películas que cuentan exorcismos, como la reciente e interesante “El Rito”, es la reacción de los endemoniados ante las palabras y los signos sagrados, como el agua bendita o la cruz. Los poseídos por el demonio, solamente con ver la cruz, escuchar el Padrenuestro o ser mojados con agua bendita, entran en un estado de nerviosismo total, profiriendo todo tipo de gritos y obscenidades.

Recientemente hemos visto algunas interesantes escenas reales o supuestas de posesión diabólica. Sucedieron la semana pasada en las cortes valencianas. El presidente de la institución, Juan Cotino, de firmes convicciones católicas, decidió no dejar ese día su fe en casa sino llevarla al lugar de trabajo, y colocar una pequeña cruz, la que preside su lugar de trabajo habitual, en la mesa de la Cortes.

¡Maldita la hora! No hubiera pasado nada si el señor Cotino hubiera colocado un ajo, una herradura o cualquier otro tipo de talismán o amuleto sobre la mesa. Tampoco nadie puso el grito en el cielo porque flanqueando al señor Cotino estuviese, por un lado, como informa el diario El Mundo, Fran Ferri, diputado de Compromís, de 26 años, y conocido activista en favor de los derechos de los homosexuales, y por el otro, Esther López, de Izquierda Unida, exhibiendo una flamante camiseta con los colores de la bandera republicana.

La cruz del señor Cotino fue colocada únicamente para jurar el cargo, junto a la Constitución y un ejemplar del Estatuto de Autonomía Valenciana. Pues bien, esta pequeña e inofensiva cruz ha provocado todo tipo de sarpullidos, alergias, irritaciones, cefaleas, mareos y vómitos entre algunas de sus señorías, como podemos ver en el video a continuación:

Marga Sanz, portavoz de Izquierda Unida, aseguró que es  “increíble” que en un Estado, “que se define como aconfesional“, un crucifijo haya presidido el acto de constitución de les Corts de Valencia. “Ese símbolo tiene que desaparecer de la Mesa de las Cortes Valencianas por respeto a los valencianos, a nuestra Constitución y nuestro estatuto“.

Por su parte, el representante de Compromís, Enric Morera, dijo que los diputados de su grupo se sintieron “muy incómodos” porque los símbolos religiosos “no deberían estar en las instituciones“. Fue una diputada del PSOE, Carmen Ninet, quien fotografió con su móvil la cruz, la colgó en su página de Facebook y convirtió el hecho en noticia.

¿Por qué algunos políticos reaccionan como endemoniados ante los signos religiosos en el espacio público?

Después de la Revolución Francesa y de la Ilustración, se extendió la idea de que las creencias religiosas y sus manifestaciones públicas eran algo así como “gérmenes” o “virus” nocivos que perjudicaban la convivencia pacífica entre las personas y eran fuente de intolerancia y división. Una sociedad “moderna” e “inclusiva” debía eliminar estos gérmenes para poder crear un espacio verdaderamente laico, en el que todas las creencias, opiniones y modos de vida tuviesen cabida. Esta manera tramposa de entender la pluralidad nace, a su vez, de la idea filosófica de que religión y cristianismo son sinónimo de fanatismo, ignorancia y atraso.

A partir de estas premisas, la conclusión es clara: la religión debe limitarse al ámbito estrictamente privado, o lo que es lo mismo, debe desaparecer del ámbito público. Como si de un virus dañino se tratase, el Estado debe aplicar la ‘lejía’ de la laicidad que elimine del espacio neutral de convivencia los signos visibles de esta ‘enfermedad’. A lo sumo, tolerará que algunos ciudadanos continúen creyendo y manifestando en las iglesias y privadamente sus creencias. ¡Menos mal que el Estado laico es tolerante y plural!

Ante este planteamiento totalitario de la laicidad (que se viene aplicando desde el Gobierno durante los últimos 7 años), que considera, sin decirlo, a la religión como algo negativo a eliminar, se ha enfrentado, con un par, el señor Cotino, para decir bien alto que los cristianos y las manifestaciones públicas de nuestra fe no somos virus, no perjudicamos a nadie y tenemos también cabida en la sociedad democrática.

De momento, a sus señorías valencianas a quienes produce el crucifijo espasmos, gritos y todo tipo de manifestaciones diabólicas, puedo recomendarles un excelente exorcista que conozco.

Las elecciones, tanto municipales como autonómicas, son siempre un momento importante para un pueblo. Son la ocasión para reflexionar sobre la propia identidad, sobre el momento presente y sobre el propio futuro, y elegir qué programas y personas son más capaces de llevar a cabo la idea de futuro que tenemos en mente. Por eso cada uno de nosotros, vecinos de Becerril, estamos llamados a reflexionar no sólo acerca de nuestras necesidades e intereses “individuales”, sino acerca del bien común, del bien de la comunidad y del pueblo en su conjunto, que es lo que está en juego en estas y en todas las elecciones.

¿Tienen algo que ver la fe y la política?

Los cristianos y la fe no deben estar al margen de la vida civil y social. Es verdad que ni la fe cristiana ni la Biblia ofrecen recetas políticas concretas: esa es la tarea propia de los partidos políticos, no de la Iglesia ni del cura, pero nos sentimos en el deber y la obligación de recordar a todos los políticos que el horizonte de su tarea es el bien común y la promoción de la dignidad humana. Por eso también estos días la Iglesia “baja a la plaza”, no para apoyar a unos o a otros o imponer sus ideas, sino para ofrecer su propuesta a todos los hombres y mujeres que buscan la verdad.

A veces se ha citado la frase evangélica “Dad a Dios lo que es de Dios, y al César lo que es del César” para dar a entender que la política se debe ocupar de las necesidades “materiales” del hombre, mientras que la fe de las “espirituales“. Es un error: tanto la política como la fe cristiana se ocupan de la persona entera, en sus necesidades materiales y espirituales. Por eso se equivocan quienes entienden la religión como algo puramente “espiritualista” o quieren relegarla a un ámbito “privado”, sin incidencia en lo público, y también quienes entienden la política como una tarea meramente material, de gestión, al margen de los valores y de la ética.

Los políticos, a la hora de dar respuesta a los problemas sociales, no pueden dejar a un lado la ética y los valores como la honradez, la defensa del más débil, la austeridad, su propia rectitud personal… Esto no significa que los políticos deban someterse a lo que afirma la moral católica, pero sí que se atengan al denominador común de la moral fundada en la recta razón y de la experiencia histórica de cada pueblo.

La administración de un pueblo o región, son, por lo tanto, independientes del plano eclesiástico, pero no de la ética y de los principios morales ligados al bien de la persona y de la comunidad. ¿Y cuáles son estos principios? El derecho a la vida, la integridad de la familia fundada sobre el matrimonio entre un hombre y una mujer, la libertad para las familias de educar a sus hijos según su responsabilidad y convicciones, la ayuda a los más pobres evitando el despilfarro y el asistencialismo, la libertad religiosa… Estos principios no me los invento yo, sino que fue el propio papa Benedicto XVI quien los enumeró en un discurso pronunciado en 2006 ante diputados de toda Europa. Los llamó “principios no negociables de un católico en política”, a seguir tanto si se es elector como si es candidato:

1. El valor de la vida 
La persona es sagrada e inviolable, desde la concepción hasta la muerte natural.

2. El valor de la familia 
La familia nace del compromiso conyugal. El matrimonio es un voto, en el que un hombre y una mujer hacen donación de sí mismos y se comprometen a la procreación y el cuidado de los hijos.

3. La libertad de enseñanza 
Los padres tienen el derecho y el deber de educar a sus hijos. Son ellos -no el Estado, ni los empresarios educativos, ni los profesores- los titulares de ese derecho.

4. El bien común 
El Estado está al servicio de la sociedad y no al revés. El papel de la autoridad es ordenar la comunidad política no según la voluntad del partido mayoritario sino atendiendo a los fines de la misma, buscando la perfección de cada persona, aplicando el principio de subsidiariedad y protegiendo al más débil del más fuerte.

Votar en tiempos de crisis 

Las próximas elecciones municipales y autonómicas son cruciales porque afectan la realidad más próxima a nosotros: el trabajo, los srvicios sociales, la sanidad, el tiempo libre, la vivienda… a nivel local y regional. Los ayuntamientos y comunidades autónomas tienen cada vez mayores competencias y presupuestos. Por eso es importante conocer las propuestas de cada uno de los candidatos, leyendo atentamente sus programas, participando si es posible en sus mitines y dialogando con cada uno de ellos para elegir entre los distintos modos posibles de dar respuesta a los retos y problemas que afectan a nuestro pueblo y región.

Antes de votar, reflexiona sobre lo siguiente: ¿cuáles son las propuestas de los distintos candidatos acerca de?

  • La familia, 
  • La natalidad,
  • El empleo,
  • La atención a los más necesitados,
  • La calidad educativa,
  • La vivienda,
  • El respeto del medio ambiente,
  • El apoyo a los más jóvenes,
  • El apoyo al pequeño y mediano empresario, y al trabador autónomo,
  • La despoblación y el envejecimiento,
  • La tercera edad,
  • La sanidad,
  • El cuidado y la promoción del patrimonio artístico,
  • La participación y el diálogo…

En un pueblo pequeño como Becerril, es quizá más palpable que en otros lugares la democracia representativa, es decir: que los cargos electos nos representan, pero no nos sustituyen. Al ciudadano de a pie le es posible realizar un control de la acción política haciendo llegar a sus representantes sus inquietudes, problemas, preocupaciones, críticas, asistiendo a los plenos, realizando propuestas por escrito, etc… ¿Conocemos a nuestros concejales? ¿Sabemos de qué área se ocupa cada uno de ellos, cuáles son sus objetivos y compromisos en ese campo, el presupuesto con el que cuentan?

Resumiendo…

  1. El domingo, hacer uso de nuestro derecho a votar, sin dejarse invadir por la desgana, la comodidad o el desencanto.
  2. Recordar que ningún programa político agota ni encarna al 100% las exigencias del Evangelio ni de la Doctrina Social y moral de la Iglesia.
  3. Los católicos pueden apoyar partidos diferentes y militar en ellos, pero no todos los programas son igualmente compatibles con la fe y las exigencias de la vida cristiana. Si un católico milita o vota a un partido que es abierta y frontalmente contrario a alguno de los principios no negociables anteriormente citados, tiene la obligación de manifestar su postura en su partido para lograr una posición más acorde con la Doctrina Social de la Iglesia o, en conciencia, dimitir.
  4. Desde este blog un agradecimiento a todas las personas que, superando la comodidad o la apatía, integran alguna de las candidaturas que se presentan a las elecciones locales en Becerril para servir a su pueblo. Son, en su mayor parte, jóvenes, lo cual es un signo muy positivo de interés y preocupación por su pueblo.
  5. Ojalá el deseo de servir el bien común y de promover la dignidad humana y el bienestar de los vecinos sean el horizonte que persigan todos los candidatos que se presentan a estas elecciones.

Si haces clic AQUÍ, puedes leer una entrevista publicada en el periódico Carrión digital al candidato el PP, Mario Granda. Y AQUÍ puedes leer el programa del PP para la Junta de Castilla y León.

Si haces clic AQUÍ, puedes leer la información que ofrece la web del partido sobre Luis Ángel Torres, candidato del PSOE a la alcaldía de Becerril. Y AQUÍ el programa de Óscar López, candidato por el PSOE a la Junta de Castilla y León.

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