A lo largo del mes de mayo, recientemente concluido, los niños de Becerril han tenido presentes en varios momentos a su “segunda” madre, la del cielo, la virgen María.

El primer momento, entrañable, tuvo lugar el domingo 29 en la celebración de la eucaristía. Siguiendo una antigua tradición, la imagen de la Virgen que ha presidido a lo largo de todo el mes de mayo las eucaristías y oraciones en la parroquia procesionó por las calles de Becerril, llevada a hombros por la asociación laical de las “Hijas de María”.

Al finalizar la procesión, la comitiva ingresó en la iglesia donde tuvo lugar la celebración de la eucaristía. En el seno de la misma, un grupo de ocho niñas recibió la imposición de la medalla de la Virgen Milagrosa; una medalla que, en la mayoría de los casos, portaron ya sus madres y abuelas. En primer lugar se procedió a la bendición de las medallas y más tarde a la imposición de las mismas; se trató de un momento hermoso y emotivo por la inocencia y alegría de las pequeñas que recibieron la insignia.

¿Qué son la Hijas de María?

Todo se remonta al 27 de noviembre del año 1830, cuando la Virgen de la Medalla Milagrosa se apareció a una joven religiosa, novicia en la Casa de las Hijas de la Caridad, la hermana Catalina Labouré. La Inmaculada manifestó a Catalina su deseo de que fundase una asociación de Hijas de María, cuyo espíritu fundacional se resume en este principio: «honrar a María Inmaculada por la imitación de sus virtudes, particularmente su pureza, humildad, obediencia y caridad».

Las asociaciones se formaron, a modo de prueba, en varias casas, y entraron a formar parte de ellas las jóvenes que vivían o asistían a los talleres organizados por las Hijas de la Caridad, y más tarde se fueron extendiendo por distintos países y parroquias del mundo entero.

La insignia adoptada por las Hijas de María es la medalla milagrosa, suspendida en una cinta azul.

La imposición de las medallas bendecidas a las niñas es un primer paso para su consagración a María; esta consagración es un modo de hacer más explícita la consagración que las pequeñas recibieron en su bautismo, en este caso eligiendo a María como madre y modelo de vida y de seguimiento de Jesús.

Es deseo de todos que este acto no se reduzca a una simple tradición familiar y social, sino que sea realmente un impulso en la iniciación cristiana de estas niñas, con la ayuda constante de sus padres, los primeros evangelizadores, la parroquia por medio de la catequesis y la educación religiosa en la escuela.

Oración Mariana el día de la Visitación de la Virgen

El mes de mayo se cerró con una oración mariana preparada especialmente por los niños de la parroquia, acompañados por su catequista Mª Jesús, que ensayó con ellos una sencilla y bonita actuación de música, baile y poesía en honor a la Virgen. Muchos padres, madres y abuelos de los más pequeños no se quisieron perder esta oración, y asistieron de este modo no sólo a la actuación de sus hijos, sino también a la eucaristía en el día de la Visitación.

 

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