Las elecciones, tanto municipales como autonómicas, son siempre un momento importante para un pueblo. Son la ocasión para reflexionar sobre la propia identidad, sobre el momento presente y sobre el propio futuro, y elegir qué programas y personas son más capaces de llevar a cabo la idea de futuro que tenemos en mente. Por eso cada uno de nosotros, vecinos de Becerril, estamos llamados a reflexionar no sólo acerca de nuestras necesidades e intereses “individuales”, sino acerca del bien común, del bien de la comunidad y del pueblo en su conjunto, que es lo que está en juego en estas y en todas las elecciones.

¿Tienen algo que ver la fe y la política?

Los cristianos y la fe no deben estar al margen de la vida civil y social. Es verdad que ni la fe cristiana ni la Biblia ofrecen recetas políticas concretas: esa es la tarea propia de los partidos políticos, no de la Iglesia ni del cura, pero nos sentimos en el deber y la obligación de recordar a todos los políticos que el horizonte de su tarea es el bien común y la promoción de la dignidad humana. Por eso también estos días la Iglesia “baja a la plaza”, no para apoyar a unos o a otros o imponer sus ideas, sino para ofrecer su propuesta a todos los hombres y mujeres que buscan la verdad.

A veces se ha citado la frase evangélica “Dad a Dios lo que es de Dios, y al César lo que es del César” para dar a entender que la política se debe ocupar de las necesidades “materiales” del hombre, mientras que la fe de las “espirituales“. Es un error: tanto la política como la fe cristiana se ocupan de la persona entera, en sus necesidades materiales y espirituales. Por eso se equivocan quienes entienden la religión como algo puramente “espiritualista” o quieren relegarla a un ámbito “privado”, sin incidencia en lo público, y también quienes entienden la política como una tarea meramente material, de gestión, al margen de los valores y de la ética.

Los políticos, a la hora de dar respuesta a los problemas sociales, no pueden dejar a un lado la ética y los valores como la honradez, la defensa del más débil, la austeridad, su propia rectitud personal… Esto no significa que los políticos deban someterse a lo que afirma la moral católica, pero sí que se atengan al denominador común de la moral fundada en la recta razón y de la experiencia histórica de cada pueblo.

La administración de un pueblo o región, son, por lo tanto, independientes del plano eclesiástico, pero no de la ética y de los principios morales ligados al bien de la persona y de la comunidad. ¿Y cuáles son estos principios? El derecho a la vida, la integridad de la familia fundada sobre el matrimonio entre un hombre y una mujer, la libertad para las familias de educar a sus hijos según su responsabilidad y convicciones, la ayuda a los más pobres evitando el despilfarro y el asistencialismo, la libertad religiosa… Estos principios no me los invento yo, sino que fue el propio papa Benedicto XVI quien los enumeró en un discurso pronunciado en 2006 ante diputados de toda Europa. Los llamó “principios no negociables de un católico en política”, a seguir tanto si se es elector como si es candidato:

1. El valor de la vida 
La persona es sagrada e inviolable, desde la concepción hasta la muerte natural.

2. El valor de la familia 
La familia nace del compromiso conyugal. El matrimonio es un voto, en el que un hombre y una mujer hacen donación de sí mismos y se comprometen a la procreación y el cuidado de los hijos.

3. La libertad de enseñanza 
Los padres tienen el derecho y el deber de educar a sus hijos. Son ellos -no el Estado, ni los empresarios educativos, ni los profesores- los titulares de ese derecho.

4. El bien común 
El Estado está al servicio de la sociedad y no al revés. El papel de la autoridad es ordenar la comunidad política no según la voluntad del partido mayoritario sino atendiendo a los fines de la misma, buscando la perfección de cada persona, aplicando el principio de subsidiariedad y protegiendo al más débil del más fuerte.

Votar en tiempos de crisis 

Las próximas elecciones municipales y autonómicas son cruciales porque afectan la realidad más próxima a nosotros: el trabajo, los srvicios sociales, la sanidad, el tiempo libre, la vivienda… a nivel local y regional. Los ayuntamientos y comunidades autónomas tienen cada vez mayores competencias y presupuestos. Por eso es importante conocer las propuestas de cada uno de los candidatos, leyendo atentamente sus programas, participando si es posible en sus mitines y dialogando con cada uno de ellos para elegir entre los distintos modos posibles de dar respuesta a los retos y problemas que afectan a nuestro pueblo y región.

Antes de votar, reflexiona sobre lo siguiente: ¿cuáles son las propuestas de los distintos candidatos acerca de?

  • La familia, 
  • La natalidad,
  • El empleo,
  • La atención a los más necesitados,
  • La calidad educativa,
  • La vivienda,
  • El respeto del medio ambiente,
  • El apoyo a los más jóvenes,
  • El apoyo al pequeño y mediano empresario, y al trabador autónomo,
  • La despoblación y el envejecimiento,
  • La tercera edad,
  • La sanidad,
  • El cuidado y la promoción del patrimonio artístico,
  • La participación y el diálogo…

En un pueblo pequeño como Becerril, es quizá más palpable que en otros lugares la democracia representativa, es decir: que los cargos electos nos representan, pero no nos sustituyen. Al ciudadano de a pie le es posible realizar un control de la acción política haciendo llegar a sus representantes sus inquietudes, problemas, preocupaciones, críticas, asistiendo a los plenos, realizando propuestas por escrito, etc… ¿Conocemos a nuestros concejales? ¿Sabemos de qué área se ocupa cada uno de ellos, cuáles son sus objetivos y compromisos en ese campo, el presupuesto con el que cuentan?

Resumiendo…

  1. El domingo, hacer uso de nuestro derecho a votar, sin dejarse invadir por la desgana, la comodidad o el desencanto.
  2. Recordar que ningún programa político agota ni encarna al 100% las exigencias del Evangelio ni de la Doctrina Social y moral de la Iglesia.
  3. Los católicos pueden apoyar partidos diferentes y militar en ellos, pero no todos los programas son igualmente compatibles con la fe y las exigencias de la vida cristiana. Si un católico milita o vota a un partido que es abierta y frontalmente contrario a alguno de los principios no negociables anteriormente citados, tiene la obligación de manifestar su postura en su partido para lograr una posición más acorde con la Doctrina Social de la Iglesia o, en conciencia, dimitir.
  4. Desde este blog un agradecimiento a todas las personas que, superando la comodidad o la apatía, integran alguna de las candidaturas que se presentan a las elecciones locales en Becerril para servir a su pueblo. Son, en su mayor parte, jóvenes, lo cual es un signo muy positivo de interés y preocupación por su pueblo.
  5. Ojalá el deseo de servir el bien común y de promover la dignidad humana y el bienestar de los vecinos sean el horizonte que persigan todos los candidatos que se presentan a estas elecciones.

Si haces clic AQUÍ, puedes leer una entrevista publicada en el periódico Carrión digital al candidato el PP, Mario Granda. Y AQUÍ puedes leer el programa del PP para la Junta de Castilla y León.

Si haces clic AQUÍ, puedes leer la información que ofrece la web del partido sobre Luis Ángel Torres, candidato del PSOE a la alcaldía de Becerril. Y AQUÍ el programa de Óscar López, candidato por el PSOE a la Junta de Castilla y León.

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