Desde el momento mismo de su elección, Juan Pablo II ha sido un papa fuera de lo común. Para los cristianos de mi generación, su figura ha sido una fuente constante de inspiración y uno de los personajes de mayor talla de todo el siglo XX por su defensa acérrima de la dignidad humana y la libertad religiosa.

Hay figuras que, a medida que pasa el tiempo, se hacen más grandes. La de Juan Pablo II es una de ellas. Desde hoy en el cielo tenemos un intercesor más, un amigo más. Gracias, Karol, por acercarnos a Dios. Gracias por ayudarnos a vivir con esperanza.

Desde este humilde rincón, queremos tributarle nuestro propio homenaje. Por eso hemos colocado en la iglesia de santa Eugenia un retrato de Juan Pablo II y desde este blog nos unimos al acontecimiento feliz de su beatificación en Roma.

Anuncios