Se ha hablado mucho en los últimos días sobre los ataques de grupúsculos laicistas, feministas, ateos, gays y de extrema izquierda primero a la capilla de la Universidad de Barcelona, luego a la capilla de la Complutense y por último a la de la universidad de Valencia. Este es el comentario más claro y razonable que he encontrado sobre los hechos, tomado del excelente blog “Internet Política”. Dice lo siguiente:

Estamos en un Estado aconfesional, eso es lo que la Constitución proclama. No hay una religión de Estado.

Estamos en un Estado neutral políticamente, no hay un partido del Estado.

¿Qué parte de la Constitución no entienden las niñatas que invadieron el pasado 10 de marzo la capilla de la Complutense?

Las estudiantes que entraron a molestar a las personas creyentes que estaban rezando en la capilla disfrutan también de un espacio público pagado por todos en el mismo edificio. Les parece absolutamente correcto que el Estado sufrague los gastos de “su” postura política, de “su” ideología, a pesar de que el Estado es neutral políticamente.

Sin embargo, les molesta el espacio que el estado aconfesional mantiene para los católicos.

Por las mismas, ¿qué tal les parecería que un grupete de rezadores invadiera su espacio con salmodias e incienso mientras ellas debaten sobre empoderamiento y patriarcado?

Bien. La solución justa es cerrar cualquier local que en un espacio público se dedique a usos privados o habilitarlos para los que tengan una demanda mayoritaria.

Eso es lo justo. O para nadie o para los que representan un número mayor de alumnos y profesores.

Lo que no tiene ningún sentido es que haya determinados grupúsculos que se consideren respaldados por la Constitución para enterrar o recluír en la intimidad las manifestaciones religiosas, porque las manifestaciones religiosas tienen todo el derecho de ser públicas, en la misma medida que las manifestaciones políticas.

Si no les gusta la Constitución que lo digan y que intenten cambiarla, pero hoy en día tanto derecho tienen los católicos a tener una capilla en la Complutense como las niñatas a tener su local. Si admiten el pluralismo han de respetar a los demás. Si no lo hacen, como en este caso, sanción.

ActualizaciónMás de 700 universitarios ya han firmado la Declaración de Somosaguas, pidiendo respeto a las creencias y sanciones para aquellos que no respetan a los demás. Magnífica iniciativa.

Anuncios