El doctor Robert Enright es psicólogo y enseña Psicología de la Educación en la Universidad de Wisconsin. Durante una conferencia sobre neurociencia en Roma, el pasado mes de febrero, ha demostrado que perdonar es bueno también no sólo para la salud espiritual, sino también para la salud psicológica.

Cuando una persona perdona, abandona el dolor de lo que ocurrió, se da cuenta que es más fuerte de lo que pensaba, de que es capaz de levantarse y afrontar de otro modo el problema, de afrontarlo con compasión. Eso hace a las personas más fuertes”.

Robert Enright ha desarrollado un nuevo método terapéutico llamado ACT, que podría traducirse como “Decidirse a Aceptar lo Ocurrido”. Dice que es un método eficaz para aceptar las circunstancias y perdonar.

Si estamos verdaderamente decididos a reducir el resentimiento, nos quitaremos de encima parte del enfado. La psicología muestra cómo, aunque sólo reduzcamos un poco el resentimiento, mejora enormemente la salud mental”.

También intervino el teólogo Robert Gahl, quien sostuvo que los nuevos descubrimientos de la neurología confirman las ideas sobre el perdón de autores clásicos y medievales.

Aristóteles y Tomás de Aquino ofrecen la base filosófica para entender mejor este método de psicoterapia, que es una terapia dirigida al comportamiento y al conocimiento”.

El sacerdote Robert Gahl destacó que por encima de todo el perdón es un acto de amor. Por eso, no puede limitarse a un único gesto. Es una virtud que cada uno debe cultivar. Un desafío para mejorar la salud, toda la vida.

Así que esta Cuaresma, ¡a perdonar! Lo dice no sólo el Evangelio, sino también la ciencia y la psicología.

 

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