El día 2 de febrero celebra la Iglesia la festividad de las Candelas o Presentación del Señor. La tradición judía marcaba que la mujer, después de dar a luz, debía esperar 40 días de purificación antes de entrar nuevamente al Templo y presentar a su hijo. Así lo hizo también María, acompañada por José, tal y como cuenta san Lucas en el capítulo 2 de su Evangelio, ofreciendo por ello un par de tórtolas, como acostumbraban las personas de extracción social humilde.

Durante la Presentación de Jesús en el Templo tuvo lugar su encuentro con Simeón, un anciano que aguardó durante toda su vida la llegada del Mesías. Simeón tuvo la oportunidad de ver cara a cara a Jesús, tras lo cual proclamó la famosa oración conocida con el nombre de “Nunc Dimmitis”:

Ahora, Señor, según tu promesa,

puedes dejar a tu siervo irse en paz.

Porque mis ojos han visto a tu Salvador,

a quien has presentado ante todos los pueblos,

luz para alumbrar a las naciones,

y gloria de tu pueblo Israel.

Popularmente se conoce la fiesta de la Presentación con el nombre de “Candelas“, puesto que en la eucaristía de este día se bendicen unas pequeñas velas que simbolizan a Jesús, luz de las naciones.

La Iglesia aprovecha en esta jornada para celebrar la vida religiosa, es decir, para dar gracias a Dios por todos los monjes, monjas, religiosas y religiosos que tratan de ofrecer el testimonio de un seguimiento radical del Señor.

En Becerril podemos considerarnos privilegiados en ese sentido, ya que dos comunidades religiosas forman parte de nuestra parroquia: la comunidad del Santo Ángel, también conocidas como angelinas, y la comunidad de agustinas del Monasterio de la Conversión.

Este año, en el que celebraremos la Jornada Mundial de la Juventud, el día de la Vida Religiosa tiene como lema: Jóvenes consagrados, un reto para el mundo“.

En Palencia tendrá lugar el día 1 de febrero, a las 20.30h en la iglesia de san Agustín, una vigilia de oración para dar gracias a Dios por todas las comunidades religiosas que viven y trabajan en nuestra diócesis, tanto de vida activa como contemplativa. A dicha vigilia están especialmente invitados todos los jóvenes cristianos.

También nosotros agradecemos a Dios por el regalo de las religiosas que son luz, sal y fermento en Becerril, y que con su presencia callada y su trabajo constante nos ayudan a seguir creyendo, amando y esperando.

Gracias a las hermanas angelinas: Rosario, Aurora, Candelaria, Montserrat e Inmaculada.

Gracias a las hermanas agustinas: Prado, Carmen T., Francis, Bárbara, Loli, Marilyn, María Isabel, María, Jenny, Marlene, Johnely, Amaya, Diana, Lucía, Carmen R., Mónica, Patricia, Laura, Carolina, Mª del Prado, Susana, Érika, Tamara y Elisabeth.

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